jueves, 4 de febrero de 2016

Mi paseo soñador, afortunado


Yo no sueño en la noche, que también. Yo sueño todos los días, sueño para vivir. Te animo a que lo hagas tú, la vida soñando es más bonita aún.
Hoy sueño en un largo paseo por una rica ciudad. De esas que mires para dónde mires ves imágenes alucinantes...de esas de ricas pastelerías, de preciosos y enormes monumentos...De señoras con bonitas sombrillas y guantes de encajes, señores con elegantes sombreros y bastones señoriales.
Calles espaciosas con alucinantes edificios, balcones emocionantes...Bancos y farolas al compás de la calle. Grandes artistas...Músicos, pintores, mimos, magos...
Voy mirando a mi alrededor sin parar, no puedo dejar de mirar...parece como si estuviera metida en un mundo de películas, de fantasía...
Yo iba en mi bicicleta con cestas de mimbres, sombrero de ante y mi fiel compañera. A pesar de no llevar esas glamurosas apariencias me sentía paisana, sin ningún tipo de pudor...No sentía envidia, ni ganas de ser como ellos...
Una señora me paró y me dijo.. ¿ Chica sabes indicarme hacia la calle Buenos Aires, cerca de un paseo que se hace llamar la Alameda de Apodaca ?
Entonces, desperté.
Me encontraba frente al mar, en mi alameda, en mi ciudad, cerca de mi calle Buenos Aires. Cerca de mi palacio, donde se encontraban mis ricos señores.
Corrí hacía casa...Papá estaba sentado en unos de los bancos de forja de mi alameda, leyendo un libro de historia universal. Con su camisa de cuadros y pantalones de pinzas.
Llegando a la calle Buenos Aires... abuela caminando con el rico paseo de sus cojeras, la hace aún más bella. Cargada de bolsas, deliciosas frutas y verduras.
A la izquierda mi palacio, un gran príncipe azul me esperaba, tan atento y cariñoso...preparando una de sus pizzas con píldoras de amor...
Desde abajo un rico olor me hacía sentir la princesa más feliz de todas...
Un poco más adelante me sorprendió Mamá, con su media melena rubia y pasador, estaba en su hermoso balcón peinando a unas de sus muñecas. No le hacía falta glamurosas sombrillas, pues ella es la flor más bella...vive del sol. Y tampoco guantes de encajes, pues entonces no podría ser una gran artista.
Desde mi bicicleta escuchaba el compás de una guitarra...me sonaba a felicidad, sonaba como cuando estas contemplando el chocar de las olas desde mi caleta...una sensación de mezcla de melancolía, cariño, bienestar... Fui acercándome a la melodía y se encontraba mi hermano con su mejor amiga dejada de caer en su falda. Era él los grandes músicos artistas de mi sueño...
A su derecha una fina gatita, Lili...no podía faltar para completar mi mundo de fantasía.
Miraba al cielo...y estaban ahí mis tres estrellitas brillantes...las cuales me hacen más especial.
¡Hoy mi paseo soñador me ha hecho sentirme afortunada! 




2 comentarios:

  1. ...si existe un cielo...que sea el de "la bicicleta de Carol"...

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  2. Alucinante. Soñabas con vida de sueños y resulta que estabas soñando con tu propia vida.
    Te doy mi más enhorabuena

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