domingo, 22 de noviembre de 2015

Mi paseo por el mercadillo

Hoy mi paseo ha sido por el mercadillo de mi espléndida ciudad.
Desde hace relativamente poco me he convertido en una fanática de los mercadillos por varias razones.
La primera vez que pisé uno fue con mi madre, una señora de los pies a la cabeza. Con gran admiración a la antigüedad y pasión por las muñecas. Al principio no entendía el por qué, veía unas simples muñecas y objetos antiguos que no servían para nada más que decorar. Luego, conforme iba viendo y escuchando sus conversaciones la cosa comenzaba a tener sentido. Y es que, no solo siente admiración. Se crea en ella sentimientos y emociones, no por la estética ni por el valor económico. Eso a mi me resulta de lo más bonito que podemos llegar a conocer en esta vida.

Os invito a visitar su blog http://loscaprichitosdemamen.blogspot.com.es/

Algo parecido me pasa con los mercadillos. Empieza a gustarme más que ir de compras por las bonitas tiendas de la ciudad, de rica decoración y buen aspecto.
¡Los objetos que venden pueden tener historias alucinantes! Nos lo presentan en una pobre mesa o manta en el suelo y no nos podemos imaginar el mérito que llegan a tener.
Yo...no sé vosotros..pero le cojo cariño a una cucharita. Debo confesar que hasta se me han escapado unas lagrimillas por partir una linda vela accidentalmente, fue un regalo y me dio sentimiento..soy una ñoña. Creerme o no, os cuento que hay veces que veo algo roto y me digo ..Oh..pobre!! Entonces, pienso, que los mercadillos facilitan la segunda oportunidad para todas esas cosas que ya creyeron no servir para nada.
Otras de las razones por lo que me gustan tanto es por el ambiente que le rodea. En el paseo de hoy me paré a contemplar la bonita plaza dónde se encuentran todos los puestos; familias interesadas en viejos muñequitos de cowboy, las tiendecitas de flores, los grandes carros donde colocan los vendedores ambulantes sus artículos, las historietas de los abuelos a sus nietos de algún utensilio que les hacían recordar, el rico olor a chocolate caliente con churros, señoras alegres comprando jarrones, conversaciones entre los vendedores... Todo, en conjunto, es alegre y muy natural.




Mientras cerraba el candado de mi bici escuché una bonita historia sobre las teteras. Siempre me han llamado la atención pero no tomo té así que no me he volcado nunca en comprarlas. Si que tengo algunas pequeñas que las uso para decorar con flores secas o para meter bombones. ¡Me encantan!


Me acerqué a la mujer que contaba la historia y estaba comprando un juego de tetera con sus tazas. Vi que había una que me gustaba bastante, quizás por su sencillez. Fui a cogerla y me comentó que era una muy buena tetera, ella no se la llevaba porque tenía una colección enorme. Estaba hecha a mano, su material es porcelana y cree que es portuguesa. Para ser ideal, su pitón debe tener en el interior varios boquetitos para que pase el té y su forma debe ser como una leve S. La boca y la tapa tienen que estar alineada a la misma altura, para que vierta bien y no gotee, y tiene que haber un pequeño agujerito en la tapa para no acumular el vapor.



Comienza mi investigación sobre las teteras, ya tengo otra fiebre jeje.  Si no os gusta el té podéis hacer como yo! meter flores secas, velitas, lazos, joyas, bombones, caramelos...De decoración queda genial :) La leche calentita va muy bien :)

También compramos una licorera de cristal.

Os dejo un bonito cuento de la Tetera más afortunada de todas :).
LA TETERA
Érase una vez una tetera muy arrogante; estaba orgullosa de su porcelana, de su largo pitón, de su ancha asa; tenía algo delante y algo detrás: el pitón delante, y detrás el asa, y se complacía en hacerlo notar. Pero nunca hablaba de su tapadera, que estaba rota y encolada; o sea, que era defectuosa, y a nadie le gusta hablar de los propios defectos, ¡bastante lo hacen los demás! Las tazas, la mantequera y la azucarera, todo el servicio de té, en una palabra, a buen seguro que se había fijado en la hendedura de la tapa y hablaba más de ella que de la artística asa y del estupendo pitón. ¡Bien lo sabía la tetera!
«¡Las conozco! -decía para sus adentros-. Pero conozco también mis defectos y los admito; en eso está mi humildad, mi modestia. Defectos los tenemos todos, pero una tiene también sus cualidades. Las tazas tienen un asa, la azucarera una tapa. Yo, en cambio, tengo las dos cosas, y además, por la parte de delante, algo con lo que ellas no podrán soñar nunca: el pitón, que hace de mí la reina de la mesa de té. El papel de la azucarera y la mantequera es de servir al paladar, pero yo soy la que otorgo, la que impero: reparto bendiciones entre la humanidad sedienta; en mi interior, las hojas chinas se elaboran en el agua hirviente e insípida.
Todo esto pensaba la tetera en los despreocupados días de su juventud. Estaba en la mesa puesta, manejada por una mano primorosa. Pero la primorosa mano resultó torpe, la tetera se cayó, se rompió el pitón y se rompió también el asa; de la tapa no valía la pena hablar; ¡bastante disgusto había causado ya antes! La tetera yacía en el suelo sin sentido, y se salía toda el agua hirviendo. Fue un rudo golpe, y lo peor fue que todos se rieron: se rieron de ella y de la torpe mano.
-¡Este recuerdo no se borrará nunca de mi mente! -exclamó la tetera cuando, más adelante, relataba su vida-. Me llamaron inválida, me pusieron en un rincón, y al día siguiente me regalaron a una mujer que vino a mendigar un poco de grasa del asado. Descendí al mundo de los pobres, tan inútil por dentro como por fuera, y, sin embargo, allí empezó para mí una vida mejor. Se empieza siendo una cosa, y de pronto se pasa a ser otra distinta. Me llenaron de tierra, lo cual, para una tetera, es como si la enterrasen; pero entre la tierra pusieron un bulbo. Quién lo hizo, quién me lo dio, lo ignoro; el caso es que me lo regalaron. Fue una compensación por las hojas chinas y el agua hirviente, por el asa y el pitón rotos. Y el bulbo depositado en la tierra, en mi seno, se convirtió en mi corazón, mi corazón vivo; nunca lo había tenido. Desde entonces hubo vida en mí, fuerza y energías. Latió el pulso, el bulbo germinó, estalló por la expansión de sus pensamientos, y sentimientos, que cristalizaron en una flor. La vi, la sostuve, me olvidé de mí misma ante su belleza.
¡Dichoso el que se olvida de sí por los demás! No me dio las gracias ni pensó en mí; a él iban la admiración y los elogios de todos. Si yo me sentía tan contenta, ¿cómo no iba a ser ella admirada? Un día oí decir a alguien que se merecía una maceta mejor. Me partieron por la mitad; ¡ay, cómo dolió!, y la flor fue trasplantada a otro tiesto más nuevo, mientras a mí me arrojaron al patio, donde estoy convertida en cascos viejos. Mas conservo el recuerdo, y nadie podrá quitármelo.


¡¡ Espero que os haya gustado y os animéis a seguir buscando curiosidades sobre teteras !!

Buenas noches <3




No hay comentarios:

Publicar un comentario